El dinamismo con el que se transforman las ciudades suele ser mucho más veloz que la reacción que suelen demostrar las autoridades municipales para adaptar la infraestructura y los servicios a las nuevas demandas urbanas. Claro que, en muchos casos, eso ocurre porque la planificación, si existe, suele ir a la zaga de los desarrollos privados y de los diversos usos que los habitantes les dan a los espacios públicos. Hoy el foco está puesto en la calle Fanzolato, en Yerba Buena.
Esta arteria que corre de norte a sur desde la avenida Perón hasta el cruce con la Roca ha adquirido en los últimos años un protagonismo especial por varias razones. Por un lado, es el camino que utilizan a diario casi todos aquellos que van y vienen de los barrios cerrados Alto Verde 1, 2 y 3 para llegar hasta la Perón (hay algunos que todavía recurren al deteriorado camino de sirga llamado Decididos de Tucumán, pero son relativamente pocos). También es la calle que buscan todos aquellos que se internan por las diagonales de San José para evitar el colapsado Camino del Perú. Además, están los vecinos de barrios como El Bernel; los Nicolás Avellaneda I, II, III y IV; Los Tipales, Alto Las Cañas y Las Marías, entre otros, que transitan a diario por ella. Como consecuencia del imparable desarrollo, se están multiplicando los comercios, los gimnasios y diversas propuestas que incrementan la presión sobre una calle que es boulevard en sus primeras cuadras y luego, una traza de dos manos.
La posibilidad de que se consolide una conexión entre el Camino del Perú, a la altura de los barrios cerrados Alto del Cevil I, II y III con la Fanzolato genera diversas reacciones. Por un lado, muchas personas cifran sus expectativas en esta posibilidad, porque de ocurrir, constituirá un alivio y un significativo ahorro de tiempo en los traslados desde y hacia Yerba Buena. Entre ellos se encuentran los habitantes de esos tres barrios cerrados, pero también los de Lomas de Tafí, los de Villa Carmela y los de vecindarios capitalinos como Congreso, Casino y Kennedy, entre otros.
De todos modos, hay que tener en cuenta que, si se concreta, la presión vehicular sobre la Fanzolato se incrementará con una intensidad brutal ¿Está en condiciones de recibir semejante flujo? ¿Qué ocurrirá con la identidad de una zona en pleno desarrollo que promete una vida cercana al verde y al cerro? ¿Los servicios que hoy se brindan en la zona son los adecuados? ¿Qué infraestructura falta? Para empezar, hoy se requieren con urgencia semáforos en el cruce entre Fanzolato y Frías Silva, que en horarios pico se vuelve muy complicado.
La Municipalidad de Yerba Buena ya anticipó varios planes. Uno de los más relevantes es el proyecto de ampliación de la calzada, algo fundamental para contener un flujo vehicular que, con independencia a la posible conexión con el Camino del Perú, se vuelve cada vez más intenso debido al crecimiento urbano del sector. La Fanzolato y su entorno plantean una oportunidad para poner la planificación por delante del desarrollo cuasi anárquico de los espacios urbanos. Creemos que hay que aprovecharla.